Shooting Film

 

¿Qué hacer con las memorias de un día memorable, sino escribirlas? O al menos intentarlo.

Memorable fue el día en que, por primera vez desde que hago fotos, lo hice en película.  Ese día fue hace apenas un par de semanas. Si, en serio.

Es memorable porque ese día solo podía hacer 36 fotos, cuando lo normal pueden ser 360. Tenía una cámara y un rollo de película en blanco y negro. Cortesía de mi buen amigo Fito.

Y tenía una tarde de domingo en el centro de Madrid.

¿Qué hacer?

Intentar no desperdiciar película. Solo podría disparar cuando estuviera muy seguro de tener algo que contar. Cuando algo realmente me despertara el interés y por dentro me hiciera “clic”. Solo podría hacerlo cuando tuviera miedo de perder la foto. Tenía miedo, al menos un poco.

Caminar despacio. Observar. Cerrar un ojo. Mirar. Medir. Ver. Cerrar los ojos. Sentir. Seguir caminando. Seguir observando. Volver a mirar. Dudar. Mirar través del visor. Reaccionar. Y volver a dudar…

Y así estuve 4 horas. Disfrutando como no recuerdo antes de un recorrido que bien se puede hacer en 30 minutos. Desde el Palacio de Cibeles hasta la Plaza de España.

36 oportunidades son más que suficientes, si no para hacer fotos, para sentir la ciudad.